Argentina y Francia, la cara y la cruz.

Después de más de una semana desde que comenzara la cita mundialista en Sudáfrica y de haber visto jugar a todas las selecciones, algunas incluso en más de una ocasión, ya es hora de hacer balance. Lo cierto es que son más las selecciones que nos han dejado un amargo sabor de boca que las que han dado la campanada, y es que, de las primeras de grupo, sólo Argentina y, en menor medida, Brasil y Holanda, han respondido notablemente a las expectativas. Durante los próximos días, me he propuesto llevar a cabo el análisis de dos grupos diarios, con especial atención a los que era a priori favoritos de sus respectivos grupos. Hoy tocan los dos primeros.

En el grupo A, todas las miradas se centran en la caída libre de la selección francesa, que tras jugar dos de los tres encuentros de la fase de grupos, sólo ha cosechado un punto obtenido en un encuentro decepcionante ante Uruguay que estuvo dominado de principio a fin por el miedo propio de su primer partido en la competición. Sin embargo, la celeste supo reinventarse en el siguiente partido ante la anfitriona, a la que ganó con solvencia, a pesar de que los bafana bafana habían mostrado credenciales en el partido inaugural, con un empate ante México en un partido en el que mataron a la contra y merecieron la victoria. Si bien el pase a octavos de final de Sudáfrica es más que complicado y su eliminación es casi segura, la situación de Francia no es muy diferente. El seleccionador no parece tener a día de hoy un equipo titular asentado, con constante cambios sobre todo del centro del campo en adelante, en el que Malouda, después de completar una temporada brillante en el Chelsea, no estuvo presente en el primer partido, siendo Yoann Gourcuff el sacrificado ante México por la entrada del anteriormente citado pero ocupando la posición de mediocentro en la que no muestra sus mejores virtudes, siendo éste el precio a pagar por la titularidad. Sin embargo, el que inexplicablemente parece un fijo en los esquemas de Raimond no es otro que Govou, el mismo que lleva dos partidos absolutamente desaparecido. Domenech, que ya comenzó perdiendo con la no convocatoria del que es probablemente el mejor “9” galo a día de hoy, Karim Benzema, da la sensación de ser absolutamente incapaz de hacerse con las riendas de una selección con una espectacular puesta en escena, temible sobre el papel e indefensa en el terreno de juego, y que aún no ha sido capaz de “abrir la lata” en ninguno de sus dos primeros encuentros y marcada por diversos líos internos que han desembocado incluso en la expulsión de Anelka de la concentración de la selección francesa.

Por otro lado, en el grupo B, Argentina está haciendo méritos más que notables para ser considerada una seria aspirante al título. Ya clasificada para los octavos de final tras sus solventes victorias ante Nigeria y Corea del Sur ( ésta última más contundente que la anterior ), el equipo parece tener muy claro el objetivo y cuál debe ser la actitud con la que afronten cada partido para completar con victoria los cinco encuentros restantes y que, de esta manera, el merecidamente cuestionado seleccionador albiceleste tenga el honor de pasearse por el Obelisco como “él mismo” se trajo al mundo. Pero, absurdas apuestas a parte, de la selección que se arrastró durante toda la fase de clasificación sudamericana sin más pena que gloria e incluso recibiendo severos correctivos de otras selecciones inferiores como Bolivia o Perú, no queda nada de nada. Si bien es cierto que los conjuntos a los que Argentina se ha enfrentado hasta el momento no son de gran nivel, las sensaciones que desprende el equipo son más que satisfactorias. La plantilla por fin sabe a lo que juega, liderada por un Messi que se ha reinventado en una posición más retrasada, actuando más de “Xavi” que del falso “9” al que nos tenía acostumbrados durante toda la pasada campaña en el FC Barcelona, y que es faro guía en cada ocasión de gol que genera la albiceleste, participando de forma directa en cuatro de los cinco goles que su equipo ha convertido, a pesar de no haberse estrenado aún en el apartado goleador. La pide y se la dan. Ha comenzado a ser con su selección el líder que hasta ahora no fue y por lo que tanto lo criticaron sus compatriotas, llegando incluso a acusarlo de un modo infame de no amar a su país. Es condición de número uno la de ir tapando bocas día a día. A pesar de no contar con una defensa todo lo solvente que se espera de un once que aspira al título y que ya se mostró algo insegura en el último partido, el terror que la descomunal pegada de sus delanteros siembran en el rival es incuestionable. Además, el equipo ha demostrado ser muy fuerte en la jugadas de estrategia, sabiendo aprovecharlas a la perfección, desplegando un amplio abanico táctico sobre todo en los saques de falta, a partir de las cuales ya ha hacho tres tantos.

De Argentina sólo nos queda ver cómo se desenvuelve ante un rival superior, presumiblemente agarrada a exprimir su delantera de modo que hagan siempre un gol más de los que encaje, mientras que la subcampeona no parece que vaya a tener otro desenlace que el de su eliminación e inminente retorno a “la Patrie”.

Argentina y Francia, la cara y la cruz.

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~ por latabernademou en junio 19, 2010.

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