El Rayo Vallecano-Betis… al detalle

•marzo 21, 2012 • Dejar un comentario

La jornada nº28 de la Liga BBVA nos dejó un partido apasionante, tal y como se preveía de antemano. El choque de dos entrenadores de fútbol alegre y de fuerte carisma tras lograr la pasada temporada el ascenso a la máxima categoría del fútbol español ya resultaba un punto de partida para el análisis previo. Más aún si cabe el enfrentamiento de dos plantillas prometedoras y de dos ideas futbolísticas ciertamente similares con un esquema que poco dista entre sí. Vallecas siempre juega como punto a favor y el sábado fue un fortín infranqueable que sirvió de apoyo a un Rayo que fue superior desde la pizarra de Sandoval hasta que el colegiado pitara el final de la contienda.

1. Presión de intensidad gradual a todo campo: la superioridad en todas las líneas del Rayo fue manifiesta desde el primer minuto. En salida de balón del Betis optaba por una presión alta de carácter zonal a la que se iban sumando hombres hasta lograr la igualdad numérica, inhabilitando pases horizontales de la zaga y precipitando el pase o, en más ocasiones, forzando la conducción. Sobre el defensor conductor de balón se cernía siempre un hombre del Rayo, empujando la defensa unos metros hacia atrás e impidiendo su conexión con los laterales, abiertos y adelantados, sobre el eje paralelo a los mediocentros. La función destructiva del mediocampo del Betis dejaba, sin embargo, a las bandas como única vía para la fase ofensiva de los verdiblancos.

2. Carácter destructivo del centro del campo bético: la posición de Iriney se cerraba sobre la pareja de mediocentros del Rayo, en concreto sobre el  jugador que bajaba a recibir entre centrales para iniciar la jugada, que era generalmente Movilla. De este modo, obligaba a la línea de 3 a retrasarse y a participar en la jugada desde el 2º pase del Rayo, en lugar de coger la pelota directamente en su zona de influencia. Pero la opinión negativa que Mel transmitió de sus centrales posteriormente en rueda de prensa no era manida. La línea defensiva excesivamente retrasada del Betis dificultaba la anticipación de Iriney y Salva Sevilla, obligándoles a tomar decisiones generalmente precipitadas. Si la línea de mediapuntas del Rayo superaba esta primera presión, disponía de muchos metros y de al menos 4 futbolistas por delante de balón, poniendo en evidencia las carencias en transición defensiva de los visitantes.

3. Capacidad rayista para generar una ventaja a partir de una medida de Mel:  a la presión del doble pivote del Betis, el doble pivote del Rayo respondió con un paso adelante, lo que obligó a Iriney a retrasar considerablemente sus acciones de anticipación. Así, Beñat aparece completamente desconectado del centro del campo bético, provocando un vacío en la mediapunta que el Betis no fue capaz de resolver en toda la primera mitad. El equipo se encontraba partido en dos fases claras de defensa-ataque, con la imposibilidad de filtrar pases interiores, lo que ocasionaba que los puntas nunca entraran en juego. Bien distinto fue el caso del Rayo Vallecano.

4. Diego Costa como elemento diferencial en ataque: la dimensión de Diego Costa en el Rayo Vallecano arranca desde sus propias cualidades tácticas en fase ofensiva y se extiende hasta la virtud de hacer mejor a los que le rodean. De ahí que haga hincapié en la  importancia de su capacidad para hacer de Michu una pieza con un rol mucho más determinado y, a su vez, determinante sobre el tablero de Sandoval. Su capacidad de caer constantemente a banda en transición ofensiva para buscar la espalda del lateral en cuestión abre el carril central y “desatasca” la frontal al lateralizar al central. Es ahí donde Michu ejecuta y se cuelga medallas como centrocampista más llegador de la liga.

5. Una 2ª parte marcada por la dirección de campo: si la 1ª mitad se fundamentó en dos equipos empeñados en contener al otro que terminó derivando en un partido de transiciones, la 2ª parte estuvo enfocada a lograr la superioridad en mediocampo y conectarlo con 3/4. El Rayo juntó líneas y obligó al Betis a jugar en menos metros y Beñat retrasó su posición, acercándose al doble pivote para otorgar mayor movilidad e implicación defensiva. Así, la referencia en la marca cambió totalmente para Iriney, y Michu pasó a ser su foco de atención. El primer round lo perdió Mel él solito al retirar del campo a Salva Sevilla, cediendo toda la parcela ancha a Iriney. A partir de ahí Sandoval hizo y deshizo a su antojo, siempre con decisiones acertadas. Metió en el verde a Trashorras para poner la pausa que pedía a gritos el partido, y a Tamudo para ocupar el vacío que quedaba en el carril central con Michu tapado. KO técnico para el Betis en su visita a Vallecas.

Tal y como aclaré en Twitter durante el propio partido, el encuentro se decidió por un axioma tan simple como que, si bien cada movimiento de uno de los dos equipos provocaba necesariamente un efecto o reacción en su rival, la reacción por parte del Rayo era siempre positiva, no así la del Betis. Fatídica noche de sábado para la ciudad de Sevilla. 3-0 y a casa.

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Un decepcionante Basilea postula al Bayern como candidato a la UCL

•marzo 14, 2012 • Dejar un comentario

El Bayern de Münich accede por la puerta grande a cuartos de la Champions tras derrotar al Basilea por un más que contundente 7-0. La actitud de los de Heynckes determinó el devenir del choque ya desde los vestuarios, con la alineación de una línea de 3 mediapuntas muy agresiva, formada por Ribèry, Müller y Robben, que resultó definitoria en la verticalidad que tomó el choque desde el minuto 1.

No hubo rastro en los visitantes del equipo que batió en la fase de grupos a todo un Manchester United o que intimidó en la ida a un Bayern de Múnich favorito a alzarse con la “orejona”. El Basilea se presentó en el Allianza como un equipo desdibujado y sin esencia. El conjunto belga retrasó considerablemente la línea defensiva con respecto a lo que habíamos visto en el choque anterior y estuvo prácticamente 90 minutos agazapado en área propia. Xhaka, uno de los más destacados en la ida por su anticipación en fase defensiva, no estuvo a la altura de la gran noche alemana. Tampoco Shaqiri, al que el Basilea se aferró tras la debacle de los primeros minutos, pudo cambiar el color que había tomado el partido.

El que sí brilló con luz propia fue Mario Gómez, que con un póker de goles estuvo apunto de igualar la marca sin precedente de 5 tantos que estableció Messi la pasada semana. Con una eliminatoria que el Bayern ya había igualado en el minuto 10 con el gol del ex madridista Robben, comenzó el show del 9 de ascendencia española. Antes de que acabara la primera mitad, Mario Gómez ya dejó constancia con un gol al filo del descanso de lo que serían los 45 minutos posteriores. Con tres tantos más antes de que Robben anotara otro para cerrar la goleada, el único aliciente del partido se convirtió en cuántos goles sería capaz de marcar el alemán para mantener viva la lucha por el pichichi.

“Esta noche hemos demostrado estar a un gran nivel desde el primer al último minuto” Jupp Heynckes, entrenador del Bayern.

En esta línea se encuadró la percepción del partido en las redes sociales. Más allá de ensalzar al ya cuartofinalista, la sensación generalizada fue de un profundo desencanto con un Basilea que enamoró a los aficionados al fútbol hace dos semanas. Referentes del periodismo deportivo como Toni Padilla mostraron la cara más amable de la eliminatoria mientras que otros, como Guille Uzquiano, ratificaron el poderío del equipo alemán.

 

De renovaciones frustradas a “adiós y gracias”.

•enero 31, 2011 • Dejar un comentario

Escribía hace exactamente una semana en El Periódico de Catalunya toda una leyenda futbolística, por marcar una época en el mundo de la pelota y dictaminar las claves de todo centrocampista moderno que se precie, así como por tratarse de una afamada institución blaugrana, promotor de la escuela de fútbol formada en torno a su filosofía de juego; iniciada por el Dream Team y culminada por el nuevo Barça de Guardiola, el de las Seis Copas, abocado inexorablemente a superar los registros de sus predecesores, que no son otros que grandes nombres como el de Laudrup o Stoichkov. Escribía el muchas veces acusado de dividir a la afición barcelonista Johan Cruyff. Titular provocativo y poco imaginativo, quebradero de cabeza culé y asunto sin zanjar a la vista, negociación pendiente de un hilo y de cómo los dirigentes de la entidad barcelonista valoren, precisamente, a uno de los más importantes integrantes de una plantilla plagada de éxitos. “¿Es cierto lo del City? Adiós, Alves. Gracias”.

Aclaraba hoy mismo el director deportivo del Fútbol Club Barcelona, Andoni Zubizarreta, que la renovación del lateral se antoja lenta y costosa, acentuando en las ganas del jugador brasileño de quedarse en el club, y de sus integrantes de que así sea, el punto fuerte por el que abordar la negociación, lo cual, por si aún no quedaba lo suficientemente claro, evidencia desavenencias económicas entre representante y directivos. El Barça no está dispuesto a alterar su jerarquía salarial hasta el punto que el representante del 2 blaugrana considera que corresponde a su cliente. Según se comenta, Macanás habría reclamado que el brasileño tuviera una ficha similar a los del segundo peldaño en el escalafón blaugrana, los integrantes del podio del Balón de Oro, Xavi e Iniesta. ¿Cuestión meramente económica?

Si podía asaltarnos una simple duda mezclada entre el papeleo teñido de café y las peliagudas reuniones que se han llevado a cabo, Zubizarreta se apresura a resolvérnosla. “No es una cuestión económica. Lo que pretendemos es que Dani esté reconocido en la plantilla por el valor que tiene”. Acabáramos. Entiendo que el hecho de que el lateral alcanzara el status del de Terrassa y Fuentealbilla sería poner en tela de juicio una idea de producto que desde años se viene cocinando en la Masía. En torno a ellos se articula el equipo y, a pesar de que el resto de las piezas se alteren, si el eje permanece constante, no hay nada que temer, tenemos Barça para rato.  Sin Daniel Alves, el Barça seguiría siendo un equipo de ensueño, el que mejor fútbol practica, siempre dependiente de la genialidad de sus centrocampistas para canalizar el ataque blaugrana, esos “locos bajitos” marca de la casa. La pretensión de Alves y su representante es, cuanto menos, un ataque al ADN blaugrana. En todo caso, el Barça no mueve ficha, y el holandés muestra su conformidad con el club: “A ti (refiriéndose a Daniel Alves) el club te ve en el nivel 3. Ahí es donde te ve. Y para mí es correcto.”

Sin embargo, me surge una segunda duda, y no menos importante que la primera, que radica en sí realmente la visión del FC Barcelona se corresponde con el rendimiento del brasileño o si responde meramente a argumentos emocionales. Alves es el único jugador de la plantilla del Barcelona que no tiene recambio natural; es, por lo tanto, insustituible en el esquema de Guardiola y el de cualquier equipo del mundo, sencillamente porque no hay otro como él en el mercado. Se habla de Van der Wiel, el jugador del Ajax, y de Rafa Da Silva, el brasileño red devil. Ambos tienen proyección y perfil Alves, pero ninguno de ellos se puede comparar con “MotoGP”, como lo apodó el por todos recordado Andrés Montes. Son rápidos y de doble recorrido, se involucran en el ataque, lo que hace que en numerosas ocasiones descuiden las tareas defensivas, parcela en la que Alves, por su parte, tiene pocas carencias. Juega absolutamente todos los minutos, y solo una lesión es capaz de apartarlo de los terrenos de juego, solo una dolencia evita que recorra arriba y después abajo la banda derecha del estadio en incontables ocasiones. El brasileño llegó al Barça en la temporada 2008-2009, coincidiendo con el año del triplete y posterior sextete, y en menos de tres temporadas ha logrado, muy a pesar de los que abogan por la “Xavi-Iniesta dependencia” de éste, convertirse en el máximo asistente personal de Leo Messi. Sí, señores, por encima de Xavi. La realidad es que los dos máximos exponentes del triunfo nacional que visten la camiseta blaugrana no son capaces de asociarse con el mejor jugador del mundo con la facilidad y soltura con la que lo hace el lateral brasileño. El ex sevillista es el único con una velocidad mental semejante al diez, el que le lee las paredes al dedillo, más que un aliado para sus travesuras futbolísticas. Su auténtico socio. Lo raro es que no le hayan enseñado a jugar a fútbol en la Masía, porque el chico no termina de hacerlo mal… Una pena. Siempre nos quedará Montoya, el chaval del filial. Si ya lo dijo Cruyff en su famoso artículo… “El Barça es un equipo sensacional. Con Dani Alves y sin él.”

¿Es cierto lo del City? No me extraña nada. Alves, por sus habilidades técnicas y su repercusión en el juego, a pesar de tratarse de un teórico defensa, es proclive a gustar a magnates petroleros que con solo extraer un par de cazos de sus pozos pueden hacerse con un nuevo jugador y colmar así sus inagotables antojos. El lateral derecho es una pieza perfecta si tu pretensión es formar el mejor equipo del mundo. Si finalmente la directiva del FC Barcelona, muy al gusto del brasileño, se cierra en banda, quedaremos huérfanos de un magnífico futbolista en la Liga BBVA. Y, aunque parezca imposible, el Barça se verá resentido en el flanco derecho. Lo peor es que el asunto ha pasado de un tono gris a uno seminegro en pocas semanas y, aunque es susceptible de cambio, queda por ver hasta qué punto la relación entre directivos y representantes está rota… Adiós, Alves. Y ahora sin ironías, por tantas tardes de fútbol de las que nos haces disfrutar a los amantes incondicionales de este deporte, gracias.

Siempre comprador, nunca vendedor.

•agosto 25, 2010 • Dejar un comentario

Hace cosa de un par de días, me sorprendí leyendo una noticia referente al ámbito deportivo en la que el máximo mandatario del Athletic Club aseguraba haber recibido una importante oferta por un jugador que actualmente milita en la filas de dicho equipo. Como no podía ser de otra manera, al club interesado no le quedó otra que darse con un canto en los dientes al recibir una rotunda negativa de un Fernando García Macua asentado en el rol de presidente de un equipo históricamente ligado a una filosofía institucional cuyo proyecto deportivo se basa principalmente en la cantera y, sólo como segundo recurso, en jugadores nacidos en el País Vasco. Sin embargo, ante la sorpresa que dicha primicia suscitó entre la prensa, el presidente del club bilbaíno decidió no concretar el nombre del jugador pretendido, dejando en el aire diversas interpretaciones para los periodistas allí presentes y a otros que, como a mí, nos despertó la curiosidad sobre de qué jugador se trataría de entre todas las perlas de Lezama que el club atesora. Comencé a atar cabos.

Ante la insistencia de Macua por asegurar que el Athletic se trata de un club eminentemente comprador, no pude sino hacer memoria sobre algunos de sus fichajes estelares de las últimas temporadas, destinados a completar una plantilla, repito, fundamentalmente formada por canteranos. El primer nombre que se me vino a la mente fue el de Íñigo Díaz de Cerio, cuyo fichaje por el club rojiblanco resultó tan sonado como fallido. Por si no lo recuerdan, hablamos de aquel delantero al que su ex afición apodó “De Diez Cero” refiriéndose, con tono simpático, a su acierto de cara a portería, y cuya ambición no le permitió codearse ni un minuto más con equipos de segunda división. Más tarde, deseché esta opción al comprobar que había sido cedido a un tal Córdoba CF… Que debe pertenecer a una liga extranjera o exótica puesto que no figura entre los 20 equipos de la Liga BBVA. Pensé también en Xabi Castillo, aquel jugador que, por su condición de bizkaino, nunca dejó de pertenecer al Athletic y simplemente volvió a la que siempre fue su casa. Y lo hizo por la puerta grande, estrenándose como goleador el pasado verano en aquel partido en el que, si mal no recuerdo, los leones perdieron 2-0. Debut al nivel de un jugador que costó “repatriar” algo más de un millón de euros y que llegó para suplir a un tal Balenziaga que resultó ser un desastre en el lateral izquierdo, pero del que no tengo muchas más referencias. Probablemente salido de Lezama, pensé. Más tarde, me enteré de que dicho jugador era gipuzkoano… Lo que seguramente tendrá algo que ver con que les costara otro millón subirlo al primer equipo. Por último, me acordé también de Iban Zubiaurre, un chico al que, cuentan las malas lenguas, se le ha visto más últimamente en juzgados que en campos de fútbol subiendo la banda. Sin embargo, su precio no fue para nada vulgar. De hecho, se convirtió en uno de los fichajes más caros de la historia del Athletic, que desembolsó por él más de cinco millones de euros. Debe ser que iba para estrella y se quedó en estrellado. Tras consultar distintas fuentes, me quedé perpleja al comprobar que todos ellos habían salido ni más ni menos que de Zubieta, esa cantera inexistente que da de comer a la Real Sociedad y a clubes vecinos; cantera que visitan propios y extraños y que, inevitablemente, usurpan más extraños que propios.

Cuál fue mi sorpresa al descubrir que el jugador por el que el Athletic había recibido una oferta no era otro que Fernando Amorebieta, un defensa central de origen venezolano. Sí, no han leído mal, venezolano. Va a ser verdad eso de que los de Bilbao nacen donde quieren… ¡Y una oferta ni más ni menos que de doce millones!. Yo, desde aquí, señor Macua, le animo a aceptar los doce millones si quiere comenzar a amortizar los más de siete que en los últimos años se ha dejado el club al que usted representa en las arcas del equipo txuri urdin. Además, por si esto fuera poco, he oído también que su entrenador hace poco mostró gran interés por el centrocampista del Real Madrid Xabi Alonso… ¿Saben ustedes de dónde procede? No hay que perder las buenas costumbres.

Diego, vuelve al museo.

•agosto 3, 2010 • Dejar un comentario

Siempre se dice que las segundas parte nunca fueron buenas… En el caso de que las primeras lo fueran, claro. Sin embargo, al otro lado del charco viven empeñados en comprobar cómo sería la segunda parte de una primera calamitosa, con todas sus esperanzas depositadas en que sucedería el efecto contrario; a pesar de que no fuera precisamente su Dios el que dijera aquello de Impossible is Nothing. Y es que, en Argentina, si por algo se caracterizan es por ser gente muy creyente y devota. Sólo Dios puede rehacer un equipo destrozado y revivirlo de sus cenizas, sólo él hace y deshace a su antojo… Omnipotente y omnipresente, con licencia para todo. Después de este último mundial puedo asegurar sin temor a equivocarme que esa duda que a todos nos asalta alguna vez en la vida sobre la existencia de Dios tiene como respuesta para mí una rotunda afirmación. Dios existe, tiene nombre, tuvo número y sólo él es capaz de llevar a una selección argentina plagada de estrellas al más absoluto de los ridículos.

En Argentina llevan algo más de año y medio tratando de sacar a la luz su faceta más aplicada y productiva. Se le ha descubierto protagonizando las escenas más insólitas, incluso con un capítulo “homicida” en el que casi atropella a un reportero dejando destellos de su saber hacer ante las cámaras; los cámaras, en dicho caso, y dando ruedas de prensa grotescas no tanto por su insulso contenido como por sus indecentes modales. Los más positivos incluso le encuentran cierto aire cómico…Es reír o llorar. Sin embargo, en lo que al Maradona entrenador se refiere, hace tiempo colgaron el cartel de “SE BUSCA”. El buen hacer de la selección argentina en los primeros partidos se confirmó como un espejismo en cuanto se enfrentó a un equipo que al menos poseía aquello de lo que la albiceleste carecía, orden y disciplina. Esquemas de juego inexistentes y una táctica inverosímil más propia de un vago intento de “alineador” de once jugadores cada partido, sin atender a demarcaciones ni posiciones, que de un técnico. Para desgracia de éste, cuatro nombres que invitan a soñar no conforman un equipo que gana un mundial si los restantes son más propios de la peor de las pesadillas, elegidos con el ojito derecho un día que el entrenador, si así puede llamarse, se levantó con su bendito pie izquierdo. Y al igual que una mansión con una divina fachada cuyos cimientos flaquean, ésta no tardó en venirse a bajo. Si los mitos caen, éste cayó con todo el equipo.

En cuanto al Maradona jugador, sus queridos compatriotas se han empeñado en apalear al heredero de su dorsal hasta que deje de llamarse Messi y se convierta en el Mesías. Éstos, amables y serviciales, no tardaron en darle diversas pistas en forma de zancadillas sobre qué debía hacer para contentarlos, aterrados porque la estrella a la que su equipo se agarraba no había defendido nunca una camiseta local, hecho del todo imperdonable. Y Messi, que durante su larga estancia en España había dejado de ser argentino, no tuvo más remedio que abrir la Biblia escrita por su querido técnico más de dos décadas atrás y atender a lo que se le exigía. Regla número uno: constate alardeo y defensa de la camiseta sobre todas las cosas. Es decir que, traducido al cristiano, a Leo se le pide que sea el que más corra, el que más salte, que baje a defender, y suba a atacar, galope por la banda y a la vez sea un excepcional mediapunta, que dé asistencias y haga gala de una visión de juego exquisita. Que remate los corners y los bote a un mismo tiempo, que meta goles soberbios con un golpe sutil de su pierna izquierda o mediante piruetas imposibles y celebre cada gol como si fuera el último. Que sea un líder tanto en el campo como en el vestuario, que ordene, que mande, que sea engreído y egocéntrico, que cante el himno a todo trapo y llore a la vez, que agarre el escudo y lo bese, que muestre que está orgulloso de llevar la camiseta albiceleste allá por donde vaya. Que se deshaga de sus adversarios con la mirada y reedite el mejor gol de la historia cuantas veces sea necesario, que ría a carcajadas y mire desafiante al cámara… A Messi se le pide que sea Maradona, para lo bueno y para lo malo. Y los argentinos, ciegos e ilusos, no se dan cuenta de que, de tanto buscar a Maradona, puede que nunca encuentren a Messi.

Siempre confié en que la virtud se encuentra en el término medio y que los extremos son por lo general sectarios y poco recomendables. Sin embargo, si Diego Armando Maradona me ha convencido de algo, aparte de sus cualidades divinas, es de que yo, como él, veo las cosas blancas o negras, y gris no seré en la vida. Y es que, si al final se deciden a volver a otorgarle el cargo de técnico de la selección, con él al frente, el futuro de la albiceleste lo veo más negro que nunca.

Cambio de careta.

•junio 30, 2010 • Dejar un comentario

Cabizbajo, abandonó el estadio. Seguramente convencido de que podía haber hecho algo más para llevar a su selección a cuartos; sensación propia de un trabajador incesante, de un ganador nato. Más aún si te sabes integrante de un reducido grupo elitista, si eres de los mejores del mundo. Triste por no haber podido continuar labrando el camino para hacer algo grande con su país, al que adora y en el que lo adoran, como no puede ser de otra manera; y al mismo tiempo responsable, por ser además el flamante capitán de la selección portuguesa. Desconsolado por la eliminación propia de su equipo del campeonato más importante en el mundo del fútbol, a manos de muchos amigos y compañeros y de otros tantos que no sólo ayer eran rivales. Sin embargo, Cristiano no ha podido dejar de sentirse algo desconcertado, frustrado, engañado. Y es que ayer y todavía hoy, muchos de los que desde su llegada al Real Madrid sólo han tenido halagos y buenos modos para un jugador de su talla, se han convertido en sus peores enemigos.

Cristiano Ronaldo no es en la selección portuguesa la estrella que ya años atrás viene siendo en su club. Desde que dejó el Sporting de Lisboa, pasando por su fructífera etapa como red, hasta llegar al Real Madrid, su crecimiento a nivel futbolístico ha sido exponencial. En el Manchester United ganó todos los títulos colectivos siendo protagonista indiscutible de éstos, lo que trajo títulos individuales y, por lo tanto, su consagración como el mejor. A día de hoy, es el eje en torno al cual gira el nuevo proyecto deportivo madridista y tiene como reto devolver al Real Madrid a la órbita de la que nunca debe salir una galaxia. El director de orquesta lo señala como un jugador “nacido para jugar en el Real Madrid”, y esta vez el tópico se ajusta más que nunca a la realidad. Para algunos es pura prepotencia, para otros es espíritu ganador, y para lo que los primeros es tener malos modales en el terreno de juego, el entorno merengue lo justifica como“tener personalidad”. El luso no ha podido casar mejor con su afición. Es joven, atractivo, el mejor jugador del mundo y tiene dinero…. “Es creído, porque puede” dicen. Los acordes se amoldan a la perfección, partícipes de una nueva sinfonía.

Sin embargo, el idilio que vive y ha vivido en sus clubes se desvanece cuando viste la camiseta de su seleccionado. Cristiano se encuentra aislado, lejos de sus compañeros, que no realizan el mejor fútbol para que éste pueda lucirse tanto como quisiera y se merece; totalmente encajado en un sistema que no le favorece. Cada control es más complicado y las piernas parecen más pesadas en cada regate, dar una buena asistencia es una genialidad y marcar un gol una odisea. Un equipo en el que los balones no llegan a su estrella, tiene un problema, y Portugal lo tiene. Aún así, muchos se han preocupado durante este mundial de sacarle la cara en todo momento, se han agarrado a un gol marcado para no caer en la evidencia de que su juego ha sido pobre, o a los 30 minutos apabullantes que tuvo frente a Corea del Norte cuando éstos ya estaban doblegados para reivindicar su importancia en la selección y reabrir debates ficticios o hacer comparaciones demasiado gastadas…Hasta ayer.

Como muy acertadamente decía la canción, “según cómo se mire todo depende”. Todos esos que hasta entonces gastaban saliva defendiendo su juego ayer lo acusaron de no jugar a nada y de “no dar ningún miedo”, cuando en el encuentro de ayer fue exactamente el mismo que había sido durante todos los partidos disputados hasta el momento, en los que se le quiso destacar a cualquier precio, siendo la única diferencia que ayer el rival no era otro que la selección española. Evidente, DV7 ayer “se merendó” a CR7. En claras faltas como la que sufrió a poco tiempo de que finalizara el encuentro a manos de Capdevila, fue exagerado, piscinero y teatrero, incluso se podría decir que adoptó una actitud algo chulesca. Del famoso escupitajo que le propinó a un cámara que pasaba por allí, por supuesto sin ánimo de buscar una mala reacción por parte del luso, ni hablemos, ¡qué mal perder!. Menos mal que cuando Cristiano vuelva a vestir la camiseta del Real, dejará de ser ese fantoche en el que ayer lo convirtieron para ser el mejor jugador del mundo y , por supuesto, el más determinante y el más temido para cualquier defensa que se precie. Menos mal que en las faltas se olvidarán de que es un teatrero y reclamaran a pleno pulmón tarjeta amarilla para el contrario que ose siquiera rozarle. Menos mal que los cámaras prepararán los baberos para cuando lance besitos en la celebración de un tanto. Y, faltaría más, CR9 “se merendará” a DV7.

Ayer, muchos blancos desprestigiaron a uno de los suyos que, casualmente, ayer también vestía de blanco. El de Madeira fue víctima del cinismo y la falsedad de una afición que rápido cambió de gafas y de careta para desmerecerlo en favor de engrandecer la figura de la Selección Española. Cambiar de chaqueta según convenga nunca fue lo mio, sin embargo, hay personas a las que ser consecuentes con sus ideas les cuesta más de lo debido y a las que, por supuesto, recomiendo una buena dosis de objetividad. Ayer, Cristiano fue víctima de la Furia Roja, y por partida doble.

Crisis en la vieja Europa.

•junio 20, 2010 • Dejar un comentario

Si la pasividad con la que la selección gala afrontó sus dos primeros encuentros de la liguilla inicial nos dejó perplejos, los partidos del pasado viernes en los que Inglaterra y Alemania empataron y perdieron, respectivamente, no fueron para menos. Y es que ambos tienen en estos momentos serias complicaciones para pasar como primeros de grupo a octavos de final e, incluso, para pasar.

En el grupo C, llaman la atención los dos empates cosechados por la selección inglesa ante dos rivales muy inferiores como Estados Unidos, a la que le acompaña el cartel de tener poca tradición futbolística a pesar de tratarse de un equipo muy bien organizado y haber aguado la fiesta a más de una selección prometedora como es el caso de España en la pasada Copa Confederaciones, y Argelia, que acudía a la cita mundialista como una de las sorpresas por llevar más de dos décadas sin participar en dicha competición y tras derrotar a Egipto en la fase de clasificación. Nadie hubiera apostado que dichos equipos lograrían sacar algún punto ante una selección que ganó de un modo solvente los partidos clasificatorios y que llegaba a Sudáfrica con una nómina importante de jugadores que habían completado sensacionales temporadas con sus respectivos club, la mayoría de ellos de la Premier League. Sin embargo, la realidad es muy diferente a la utopía. Lo cierto es que un centro del campo espectacular que cuenta con los pilares fundamentales del juego del Liverpool y Chelsea, más la incorporación de Garet Barry como pivote, está pasando totalmente desapercibido y se ha mostrado totalmente incapaz de servir balones al delantero centro más en forma del mundo, Wayne Rooney, que llega al mundial después de ser elegido mejor jugador de la Premier y de haber peleado con Leo Messi por la Bota de Oro hasta el último día, a la que finalmente no optó por una lesión que le complicó el tramo final de la liga. El seleccionador inglés no parece haber hallado la fórmula para que la medular del equipo rinda como se espera de ella, a pesar de que Lampard haya completado con los blues una de sus mejores temporadas o, al menos, la más goleadora y que Gerrard cuente con esas características de mediocentro total que le permiten ser líder de cualquier equipo; aunque es cierto que la falta de sincronía entre ambos siempre ha sido tema de debate. Capello, que llegaba con ánimo de aportar orden táctico y solvencia defensiva a una gran selección pero carente de rigor, no está teniendo la suficiente personalidad para dirigirla, como ya mostró arrebatándole la capitanía a Terry ante la presión de la prensa o no contando con jóvenes talentos como Theo Walcott, siempre incisivo por la banda derecha y una buena opción como revulsivo, o Adam Johnson, el joven extremo zurdo que se ha ganado la titularidad entre los petrodólares del Man. City. Además, el constante debate en torno a la portería inglesa se ha visto incrementado por la estrepitosa cantada de Green en el partido ante Estados Unidos, duramente criticada por los tabloides ingleses, que no fueron muy permisivos con el mal resultado cosechado por su equipo en el primer partido, y que ha llevado a Fabio Capello a hacer debutar al “experimentado” James, convirtiéndolo en el jugador más veterano en debutar en un mundial a sus casi 40 años, de nuevo síntoma de su falta de carácter. Por no hablar de las salidas de tono de Rooney con los aficionados ingleses… Enfín, si Francia parecía un culebrón, ahí tienen a Inglaterra. Si no quieren taza, taza y media.

Por otra parte, en el grupo D, Alemania se apunta a la de “una de cal y otra de arena”. En uno de los amistosos disputado antes de comenzar el mundial, vimos a una Alemania triste y fría, inerte y sin capacidad de respuesta ante una selección argentina que no atravesaba su mejor momento y que ganó 0-1 aprovechando un grave error de la zaga germana; la misma selección que pudimos ver ante Serbia en el último partido, a pesar de contar con un penalty a favor muy claro, en medio de un polémico arbitraje de Undiano Mallenco, y que fue errado por Podolsky, cuyo ímpetu y necesidad de remendar su error no fueron suficientes para librar a la selección alemana de la derrota ante Serbia. La Alemania que parecía contar con un sólido equipo en el primer partido que ganó con solvencia a una débil Australia que partía como cenicienta del grupo, a pesar de que ésta arrancó un punto a la selección africana de Ghana que actualmente lidera el grupo D, se diluyó en su último encuentro hasta no ser más que un espejismo. Tras ver jugar por primera vez a todas las selecciones que, sobre el papel, aspiran al título, Alemania fue, sin duda, una de las que mejor sabor de boca no dejó, por lo que su batacazo con Serbia resultó una amarga sorpresa. Cuenta con la siempre necesaria veteranía en un equipo, con jugadores que ya han disputado mil batallas como el eterno lateral izquierdo Lahm o Podolsky y, además, aúna con éstos  nuevos y jóvenes talentos como el codiciado Mezut Özil, de orígenes turcos y que ha sonado durante el mercado estival para diversos clubes grandes como el Real Madrid, Thomas Muller, que ha completado una magnífica temporada en el Bayern de Munich y se ha destapado como un importante goleador aprovechando su gran envergadura, o el pequeñito y eléctrico extremo del Werden Bremen Marco Marin. En estos momentos, el futuro de la selección alemana es incierto, ya que está por detrás de Ghana, selección en la que ha brillado con luz propia el delantero Gyan, elegido MVP en los dos encuentros, y debe jugarse con ésta el pase a los octavos de final, ya que Serbia se encuentra a tan solo un punto de distancia, siendo necesaria la victoria para ser primeros de grupo. Sin embargo, todo parece indicar que quedando primeros se encontrarían con la selección de Capello en octavos, si ésta finalmente no sucumbe y logra superar la liguilla como todo el mundo espera.

Parece claro que los eternos equipos europeos, siempre aspirantes al título y acostumbrados a dar guerra hasta el final por el afán de victoria de sus inagotables luchadores, han llegado más “cansados” a esta batalla que a otras anteriores. Sólo queda conocer cuál de ellos izará la bandera blanca antes de lo esperado.